Cada vez que aparecen juveniles en los planteles de honor, todos nos ilusionamos en poder ver a una figura, a un jugador distinto, un jugador que quiera al club como lo quiere un hincha, un jugador que tenga carácter y talento, un bien escaso es nuestras filas.
Pocas veces sucede este hecho, Mark Gonzalez es uno de ellos, Gary Medel apunta a ser de la misma cosecha, pero que pasa con infinitos jugadores que no explotan y quedan en promesas o rinden en equipos chicos.
La respuesta la podemos atribuir a distintos factores; Oportunidades, Exceso de comodidades, ausencia de Psicólogos Deportivos que manejen la ansiedad, la inmadurez, el profesionalismo de los jugadores, falta de hambre de triunfo, etc. Al parecer un cadete se siente pagado estando en católica, excelente indumentaria, sueldos al día, buenos grupos de trabajo, buen césped, buenos botines y balones, duchas calientes, masajistas, kinesiólogos, médicos, etc. A pesar de todos los buenos factores no rinden, explotan en equipos del ascenso, equipos de mitad de tabla hacia abajo, simplemente una pena y un síntoma preocupante como resultado: Jugadores “aburguesados”.
Ausencia de ganas de ser titulares no creo que exista, el problema es como la manifiestan, esas ganas las deben mostrar en los entrenamientos, no tener una visión mediocre del rol que juegan en el plantel, sentirse importantes y capaces de pelear un puesto a cuanto delantero argentino, brasilero, uruguayo de condiciones paupérrimas que ha pasado por Católica y cuando tengan la oportunidad de ser titulares no soltar la camiseta nunca mas.